jueves, 23 de junio de 2011

Ya estoy aquí.

Pues eso, señoras y señores, que ya he llegado a Nantes.
El viaje fue horrible, igual las peores 13 horas seguidas. El bus que nos llevó a Bilbo, era insufrible, pero al menos tenía dos asientos para mí para poder estirar las piernas. Luego allí hicimos intercambio de bus, me dio tiempo a ir al baño y a casi olvidarme el móvil allí. Cosas de la vida.
Después de todo eso, cogí el bus que era dirección Nantes y estaba lleno de gente, a rebosar, por todos los lados. Así que me tocó ponerme en un asiento pegado al pasillo. No estoy acostumbrada a ir ahí, así que me mareé demasiado y se me hizo muy cansado. No sabía como meterme, ni siquiera me daba para pegar alguna cabezada que otra.
Luego más tarde, llegamos a la frontera, el autobús ni paró ni nada, solo hizo parada en Burdeos en la estación de autobuses y en una gasolinera que había cerca. Aproveché para comprar agua porque me estaba deshidratando seriamente.
Y nada, luego seguido hasta un pueblito de cerca de Nantes que no me acuerdo como se llamaba, bueno "cerca" a como 3 horas. Después de toda la paliza que llevaba, sí, cerca.
El tipo que había a mi lado en el bus era demasiado raro y bohemio, tenía una mirada muy fija y extraña, no me daba buena espina, pero bueno, sin más.
Una vez llegada a Nantes me di cuenta del frío que hace en esa ciudad, mucho, por cierto. En el clima me recuerda a Zaragoza, es muy cambiante porque tan pronto te hace calor como hace frío y no sabes con cuanta ropa salir a la calle o si llevas poca o si llevas mucha. Pero es algo curioso. Lo primero que vi fue la estación y la verdad es que no me pareció bonita, es de las pocas cosas que en Zaragoza no nos podemos quejar respecto a otras ciudades.
Y me vinieron a recoger y nada, en 5 minutos en coche estábamos en casa ya. La casa es preciosa, muy moderna y grande en el centro de Nantes, como si dijesemos en Zaragoza el paseo de la Independencia o Gran Via en Madrid. Hay tiendas de lujo, y otras un poco menos. Los típicos comercios de barrio que perduran durante el tiempo y unas pastelerías que te entran ya solo por los ojos. Pasteles enormes, pequeños, de todos los tamaños, con diferentes brillos... Me compré un gofre, no podía ser que estando en Francia no lo hiciese. Y la verdad es que el francés yo pensaba que lo hablaba bien, pero es muy difícil comunicarte con la gente porque ellos tienen un acento diferente al que usamos allí y además de todo eso, hablan muy deprisa. No sé cómo se entienden unos a otros...
Y la verdad es que ya son casi las 12 de la noche y mañana he de levantarme a las 8 y media para ir a hacer unos papeles del banco. Que por cierto, ya tengo cuenta bancaria en "Credit Mutuel" es un banco de francia, la chica que me lo ha hecho era muy simpática! Así que por todo lo demás, genial. Os dejo unas fotillos de lo que vienen a ser mis peripecias por estos lares.
Y.. aunque parezca mentira hecho muchísimas cosas de menos. Mis abuelos, mis padres, MI GATA y mis amigos... Pero supongo que todo es cuestión de adaptarse a las cosas que resultan diferentes.
Esta es la catedral de Nantes es preciosa, aunque aún no la he visto por dentro.
 Esto es "Place Royale" y al fondo se ve la catedral de Nantes. Es una plaza muy bonita llena de terrazas y comercios por todos los lados.
 Y estos son los famosos pasteles! Desde luego, tienen una pinta increíble, lástima que a mí no me gusten demasiado!

Y... para no perder las buenas costumbres, como siempre, una canción.
Esta la vine escuchando en el viaje de ida a Nantes y la verdad es que la letra me encanta.
¡Que vuelva Platerooo!
Hasta pronto!

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